lunes, 23 de junio de 2014

Wellcome

Fue un largo viaje el de ayer... comenzó en Bilbao, donde salí a las 11:00 am hacia al aeropuerto Charles de Gaulle de París. En París esperé 7 horas a que llegase el vuelo que iba a traerme a San Francisco, el cual fue increíblemente largo. 

En este último avión, donde pasé unas 14 horas, tenía pantallita para ver películas y series, cosa que me pareció increible; tienes material suficiente (música, videjuegos, reportajes...) como para estar ludado todo el trayecto. En mi caso 4 películas fueron suficientes para dejarme el cerebro blando y los ojos irritados. Admito que me daba un poco de yuyu mirar por la ventanilla, es un señor avión con no sé cuantos asientos y dos pasillos... nos dieron dos comidas, las cuales no supe clasificar en ningún horario alimentario: ¿comida? ¿cena? ¿desayuno?, a saber, comenzaba el trastorno del espacio-tiempo. Dormir fue imposible; da igual hacia donde tuerzas tu cuello, a donde subas tu pie o donde coloques tus posaderas, ninguna opción es agradable.

Una vez en América tuve que pasar la aduana. Un policeman me interrogó, me hizo "fotocopias" de todas mis huellas dactilares y me saco una foto. Después, con nervios, me dirigí a la cinta donde salen las maletas. Y es que es difícil no imaginar que por X o por Y puede que tu maleta no aparezca, y todo porque tu abuela te ha metido un kilo de jamón serrano entre camiseta y pantalón.

Oliver y Linda me esperaban fuera, y fui con ellos al que va a ser mi hogar en el próximo mes, y en el que ahora mismo me encuentro. Cené algo y tras charlar un rato con ellos me metí a la cama. Hoy he amanecido y he ido andando a mi primer día de clase al más puro estilo americano, con un café "pequeño" (medio litro) en la mano. Ha sido el típico primer día de clase: conocer compañeros, ver horarios...

Ahora son las 5:30 pm así que tengo la tarde por delante...

Sara




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