viernes, 27 de junio de 2014

Comienzos

Como os dije por última vez, tenía la tarde por delante, y fui a andar en bici con Oliver y Linda. Cruzamos el Golden Gate Park, un parque enorme que tiene su comienzo en el barrio Haight y desemboca en la desolada playa de la costa oeste. En este paseo dos grandes mitos se disolvieron en mi mente: vivir en una ciudad grande es un agobio y los americanos tienen una vida muy sedentaria. Por un lado, he descubierto que San Francisco, siendo una gran ciudad, tiene muchas vías de escape (parques, playas, áticos, jardines...), y que es muy fácil acceder a ellas haciendo uso de las increíblemente efectivas infraestructuras de transporte público. Por otro lado, he podido comprobar que los americanos -permitidme la generalización- practican bastante deporte; he visto muchísima más gente haciendo footing aquí, teniendo en cuenta la diferencia de habitantes, que en San Sebastián. En relación con lo anteriormente dicho, también cabe destacar la inmensa masa de ciclistas, peatones, skaters y de "los del patinete con manillar" que circulan todos los días por las calles de San Francisco.

    Costa oeste de San Francisco

Al día siguiente, después de comer fui al barrio Haight donde me encontré con una zona repleta de tiendas de segunda mano. Como bien sabéis el royito vintage está muy de moda ahora, y hay muchas tiendas que abusan de ello en cuanto al precio y a la "materia prima" se refiere. Puedes encontrar auténticas basuras que ni nuestras abuelas (pero si un hipster) vestirían por 30$. Pero como en todas partes, si buscas encuentras, y yo me compré una camiseta de Obey y unos shorts Levis por un total de 20$. Después fui a Twin Peaks, una pequeña colina que sobresale en mitad de la ciudad, y desde la cual puedes divisar la ciudad de costa a costa. ¿Subir ahí? un acto deportivo en toda regla; subí cuestas prácticamente verticales. 

    Vista de la costa este desde Twin Peaks

Ayer estuve en el Ferry Building, un edificio que se encuentra en la costa este de San Francisco y donde también podemos encontrar el puerto marítimo o las ventas de tikets para ir a Alcatraz. Ahí comí mi primer hot dog americano y me saqué una foto con una gaviota.

    No es el Golden Gate, no sé como se llama este puente.



    La famosa niebla de San Francisco entrando en tierra.

Al anochecer fui al barrio Mission, conocido aquí como el barrio latino, y como Oliver me dice el barrio de "los mios". Aquí pude ver tienditas muy caprichosas y extrañas también; un claro ejemplo es la foto que vais a ver a continuación, pertenece a una tienda en la que vendían animales disecados.

      Ratoncito disecado y disfrazado.

Me voy pitando, Oliver quiere enseñarme Japan Town.

lunes, 23 de junio de 2014

Wellcome

Fue un largo viaje el de ayer... comenzó en Bilbao, donde salí a las 11:00 am hacia al aeropuerto Charles de Gaulle de París. En París esperé 7 horas a que llegase el vuelo que iba a traerme a San Francisco, el cual fue increíblemente largo. 

En este último avión, donde pasé unas 14 horas, tenía pantallita para ver películas y series, cosa que me pareció increible; tienes material suficiente (música, videjuegos, reportajes...) como para estar ludado todo el trayecto. En mi caso 4 películas fueron suficientes para dejarme el cerebro blando y los ojos irritados. Admito que me daba un poco de yuyu mirar por la ventanilla, es un señor avión con no sé cuantos asientos y dos pasillos... nos dieron dos comidas, las cuales no supe clasificar en ningún horario alimentario: ¿comida? ¿cena? ¿desayuno?, a saber, comenzaba el trastorno del espacio-tiempo. Dormir fue imposible; da igual hacia donde tuerzas tu cuello, a donde subas tu pie o donde coloques tus posaderas, ninguna opción es agradable.

Una vez en América tuve que pasar la aduana. Un policeman me interrogó, me hizo "fotocopias" de todas mis huellas dactilares y me saco una foto. Después, con nervios, me dirigí a la cinta donde salen las maletas. Y es que es difícil no imaginar que por X o por Y puede que tu maleta no aparezca, y todo porque tu abuela te ha metido un kilo de jamón serrano entre camiseta y pantalón.

Oliver y Linda me esperaban fuera, y fui con ellos al que va a ser mi hogar en el próximo mes, y en el que ahora mismo me encuentro. Cené algo y tras charlar un rato con ellos me metí a la cama. Hoy he amanecido y he ido andando a mi primer día de clase al más puro estilo americano, con un café "pequeño" (medio litro) en la mano. Ha sido el típico primer día de clase: conocer compañeros, ver horarios...

Ahora son las 5:30 pm así que tengo la tarde por delante...

Sara